¿Cuándo NO compensa la aerotermia?
Casi todo lo que vas a leer sobre aerotermia lo publica alguien que la vende. Nosotros no vendemos nada, así que aquí van los cinco casos en los que cambiar te cuesta dinero, con los números delante y los precios de septiembre de 2026.
Primero, la cifra que decide
Olvídate un momento de la marca del equipo, de los kW y de las opiniones. Lo único que determina si cambiar te sale a cuenta es cuánto te cuesta producir un kWh de calor antes y después. Con una caldera, ese coste es el precio del combustible dividido por su rendimiento. Con aerotermia, es el precio de la luz dividido por el SCOP.
| Sistema | Cuenta | €/kWh de calor |
|---|---|---|
| Caldera de gas natural (90 %) | 0,0433 / 0,90 | 0,048 |
| Butano | 0,1187 / 0,90 | 0,132 |
| Gasóleo C | 0,172 / 0,85 | 0,202 |
| Radiadores eléctricos | 0,189 / 1,00 | 0,189 |
| Aerotermia con radiadores tradicionales | 0,189 / 2,5 | 0,076 |
| Aerotermia con radiadores de baja temperatura | 0,189 / 3,5 | 0,054 |
| Aerotermia con suelo radiante | 0,189 / 4,0 | 0,047 |
Mira las dos primeras columnas de esa tabla y ya tienes casi toda la respuesta. Ahora los casos concretos.
Caso 1. Vienes de gas natural y vas a conservar tus radiadores
Este es, con diferencia, el caso más frecuente y el que peor sale. El gas natural en tarifa regulada está a 0,043 €/kWh y la luz a 0,189 €/kWh: la electricidad cuesta 4,4 veces más. Para que la aerotermia compense, tiene que multiplicar esa diferencia con su rendimiento.
Y ahí está el problema. Tus radiadores se dimensionaron para agua a 70–80 °C. A esa temperatura una bomba de calor no rinde 4, rinde entre 2,4 y 2,9. Un ensayo a 7 °C de temperatura exterior mide un COP de 2,88 con el agua a 50 °C, 2,60 a 55 °C y 2,41 a 80 °C. Haz la división: con un SCOP de entre 2,4 y 2,9, el kWh de calor te sale entre 0,065 € y 0,079 €, frente a los 0,048 €/kWh de tu caldera de gas. Incluso en el mejor de los casos te saldría un 35 % más caro; en el peor, un 64 %. Lo desarrollamos entero en aerotermia con radiadores.
Es decir: pagas entre 11.500 € y 17.500 € por una instalación que después te sube la factura todos los inviernos. No hay amortización posible, porque no hay ahorro que amortizar.
Caso 2. Vienes de gas natural, pero tampoco con suelo radiante sale rentable
Aunque hagas la obra completa y pongas suelo radiante, el coste baja a 0,047 €/kWh: prácticamente empate técnico con el gas natural. Dentro del margen de error de cualquier estimación como esta.
Eso no significa que la obra no tenga sentido, significa que no la justifica el ahorro en la factura. La justifican otras cosas: que además te da refrigeración en verano y agua caliente, que quitas una combustión de casa, o que tu caldera está al final de su vida y la comparación real es contra comprar una caldera nueva, no contra la que ya tienes amortizada. Decide por esos motivos, no por un ahorro que no va a aparecer.
Caso 3. La casa está mal aislada y no vas a aislarla
La aerotermia rinde mejor cuanto más baja sea la temperatura del agua. Y para calentar una casa con mal aislamiento hace falta, precisamente, agua más caliente o más superficie de emisor. Una vivienda anterior a 1980 sin aislar puede necesitar en torno a un 25 % más de demanda térmica que la misma casa con aislamiento medio.
Resultado: equipo más grande, más caro, y trabajando en su peor zona de rendimiento. Si vas a invertir 12.000 €, casi siempre es mejor negocio gastar una parte en aislamiento y ventanas primero. El kWh más barato es el que no necesitas.
Caso 4. Es una segunda residencia o sólo calientas unos meses
La amortización es una división: lo que inviertes entre lo que ahorras al año. Si sólo usas la casa en vacaciones, el numerador es el mismo (la instalación cuesta igual) pero el denominador se hunde.
Un ejemplo con números reales: alguien que gasta 2.000 € al año en gasóleo ahorra unos 900 € anuales al pasar a aerotermia, y amortiza en unos 16 años. El mismo cambio en una casa que se usa un tercio del tiempo ahorra unos 300 € al año, y la amortización se va más allá de la vida útil del equipo.
Caso 5. Te lo venden con un SCOP que no vas a ver
Los SCOP de catálogo se miden en condiciones favorables y a baja temperatura de impulsión. Si un presupuesto te promete un SCOP de 4,5 y a continuación te dice que aprovecharás los radiadores que ya tienes, hay una contradicción: esas dos cosas no pasan a la vez.
Pregunta siempre a qué temperatura de impulsión está calculado el rendimiento que te prometen. Es la pregunta que separa un presupuesto serio de un folleto.
Entonces, ¿cuándo sí compensa?
Cuando vienes de un combustible caro. Los números no dejan lugar a dudas:
- Gasóleo C a 0,202 €/kWh frente a 0,076 €/kWh: ahorras alrededor de un 62 %, incluso conservando los radiadores.
- Butano o propano a 0,132 €/kWh: en torno a un 42 % de ahorro.
- Radiadores eléctricos a 0,189 €/kWh: cerca de un 60 %, y sin obra de emisores.
Y mejora todavía más en dos situaciones: si vas a poner suelo radiante de todos modos por una reforma, y si tienes o vas a poner autoconsumo solar, porque entonces parte de la electricidad deja de costar 0,189 €/kWh.
Compruébalo con tus datos
Los números de arriba son medias nacionales. Tu caso depende de tus metros, tu provincia, tus emisores y lo que gastas hoy.
De dónde salen estos precios
Gas natural: tarifa regulada TUR.1 del tercer trimestre de 2026, 0,043298 €/kWh más 3,93 €/mes. Electricidad: PVPC, media de septiembre de 2026, 189 €/MWh. Gasóleo C: media nacional de septiembre de 2026, 1,72 €/litro, convertido a 10 kWh por litro. Butano: bombona de 12,5 kg a 18,84 €, convertida a 12,7 kWh/kg. Costes de instalación: rangos de mercado publicados para 2026.
Esto es una orientación, no un proyecto técnico. Antes de decidir, pide al menos tres presupuestos que desglosen por separado el equipo, los emisores, el depósito de agua caliente y la mano de obra.